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| Título: |
NiGHTS: Journey of Dreams |
| Distribuidor: |
Sega |
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Genero
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Flight Action |
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PEGI
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Pocos anuncios sembraron tanta expectación como el del retorno de NiGHTS a las consolas y, más concretamente, a una de Nintendo. El clásico de SEGA Saturn, uno de los títulos que más destacó a finales de los noventa por su espíritu libre y la capacidad de exploración de las tres dimensiones, resucitaría en una consola de la competencia, y además muy lejos de las manos de su creador original, pero con el mismo espíritu que el original NiGHTS: into Dreams. Los fans del primero han pasado una década clamando por este retorno del pequeño bufón volador, y por fin lo tienen: es NiGHTS: Journey of Dreams.
El juego ha sido desarrollado por el renovado Sonic Team y dirigido por Takashi Ishii, quien ya trabajó en el primero a las órdenes de Yuji Naka, con la premisa de mantener el sabor del primero al 100%. Tanto es así, que tanto la historia como los apartados técnicos son tan sólo una evolución de aquel título triunfante, pero que ahora ha crecido para adaptarse al Wiimote, un mando que se antoja ideal para su control.
Tras una introducción en vídeo espléndida, probablemente la mejor de un juego de Wii hasta la fecha, comienza la historia de NiGHTS: Journey of Dreams. De nuevo, SEGA nos cuenta las aventuras de dos niños, Will y Helen, que escapan al mundo de los sueños, Nightopia, para evadirse de sus problemas reales. Al llegar allí descubrirán un mundo de fantasía que también está salpicado por sus propias pesadillas, amenazado por la oscuridad y al borde de la extinción. Sólo ellos, que aún conservan su Valor, podrán ayudar a los habitantes del mundo de los sueños, y en especial a NiGHTS. Este ser, con aspecto de bufón, que vuela a sus anchas por Nightopia sin ningún fin, se convertirá en la clave para acabar con las amenazas gracias a su capacidad para dualizarse, es decir, para fundir su espíritu y su cuerpo con el de Helen o el de Will.
Desde ese momento comienza una aventura en escenarios completamente en tres dimensiones pero que, al igual que en el de SEGA Saturn, sólo pueden ser explorados con movimientos laterales en el aire a través de rutas previamente definidas. Exactamente eso, porque todo lo que hay que hacer en NiGHTS: Journey of Dreams es volar. En cada pantalla existen diversos caminos, que van abriéndose poco a poco, ya que sólo podrá accederse a ellas de forma lineal cuando el objetivo de cada uno sea cumplido. Junto a estas misiones individuales por recorrido, el cometido principal que NiGHTS y los niños dualizados deben cumplir es el de recoger todas las esferas de luz posibles para restaurar el mundo de los sueños. Otras zonas estarán bloqueadas porque el bufón no tiene la habilidad de acceder a ellas, como el agua o el cielo; en ese caso, bastará con encontrar la máscara de transformación adecuada para cada situación y ampliar las capacidades del protagonista. Este punto, el de las metamorfosis de NiGHTS, aporta un punto de frescura al juego, sin ser algo completamente distinto a lo visto en 'into Dreams'.
Como el propio Ishii admitía en entrevistas previas al lanzamiento, el Wiimote es un elemento básico en la resurrección de NiGHTS. Para cualquier jugador del original esas palabras hacen pensar en un control libre que transformase la mano en una guía para el vuelo del duende. Sin embargo, por alguna extraña razón, finalmente el control ha evitado el uso de los sensores de movimiento y se ha limitado a una configuración más sencilla. Bueno, realmente a tres porque hay varias formas de manejar los pocos movimientos. El modo más natural, y a la vez más complicado es el que sólo requiere del mando principal de la consola: NiGHTS se dirigirá en la dirección a la que dirige el puntero del Wiimote mientras se pulsa 'A', mientras que 'B' permitirá acelerar rápidamente. Sin embargo, este sistema acaba siendo engorroso porque el apuntado no es tan fino como debería y, de ese modo, ni la reacción es rápida, ni se consiguen los giros precisos y deseados. Por lo tanto, es más práctico utilizar uno de los otros dos modos, o el que requiere de Nunchaku o el del mando clásico, ya que en ambos casos el joystick analógico facilita enormemente el control del vuelo y las piruetas varias. En ocasiones, y con un carácter más transitorio, también será necesario manejar a los niños. En este caso, el sencillo control se realiza como en cualquier juego de acción en tercera persona, y sólo destaca, de forma negativa, la pésima animación de los saltos.
Si el Sonic Team quería ofrecer dualidad en los personajes, también la ha encontrado sin buscarla en el apartado gráfico. El estilo visual, el aspecto artístico, se mantiene absolutamente fiel al del título original para Saturn, donde el color vivo y la rareza son las notas predominantes para configurar el universo del sueño o de la pesadilla. Los escenarios, sin ser enormes, son suficientemente grandes como para albergar numerosos elementos, entremezclados con más bien poco sentido de forma que puedan hacer olvidar el realismo. Cascadas con agua que sube en lugar de caer, montañas rusas al atardecer, animales envueltos en nubes de algodón, espejos que revelan secretos o criaturas no muy sencillas de describir, todos ellos consiguen recordar que esto sigue siendo Nightopia. Otro asunto es el resultado obtenido, ya que NiGHTS ofrece algunas de las escenas más bellas de juegos de Wii junto a elementos realmente mal programados. La impresión general de los escenarios se viene abajo cuando se aprecia de cerca la calidad de algunas texturas o cuando se sufre alguna caída esporádica en la tasa de refresco, por no citar el simplón búho que hará de guía a los niños. Los personajes, por lo general muestran un modelado más pulido que también se viene abajo al comprobar lo mal que han sido animados. Mención especial merecen los enemigos finales, tanto por su concepción y diseño como por su trabajo técnico, por ejemplo, con el uso de técnicas como el bump mapping para otorgarles mayor consistencia.
 El apartado sonoro es muy bueno. Una vez más, se mantiene el tono clásico mediante el reciclaje de temas antiguos o la recomposición de otros del original. La música orquestada mantiene el tono vibrante durante la partida y contribuye de forma sustancial a crear la atmósfera de fantasía que lo envuelve todo. Para nosotros, la parte negativa es que el juego ha llegado con la misma actuación de voz original, es decir, en inglés británico, y con unos subtítulos muy poco legibles. Además, la voz femenina asignada a NiGHTS es demasiado chocante con el personaje, a pesar de su androginia por creación.
 Todo esto, durante un buen puñado de horas sería el modo historia de NiGHTS: Journey of Dreams, pero ahora llega la principal diferencia con el pionero de la saga. La nueva experiencia de SEGA no se acaba al completar la misión -o las misiones, ya que dependiendo de la puntuación se llegará a un final o a otro-, si no que está envuelta por numerosas actividades para ampliar la duración y para darle muchos puntos de rejugabilidad. En primer lugar, el Sonic Team ha incluido dos modos de juego multijugador: uno de velocidad, en el que habrá que competir pocas rutas aéreas; y otro de batalla, parecido a balón prisionero. Por suerte, ambas modalidades pueden ser jugadas online, y por desgracia, son tan poco competitivas que nadie perderá su tiempo mientras se establece la conexión para 'disfrutar' de estos minijuegos.
 Y aún queda más, ya que el equipo de desarrollo ha vuelto a incluir el sistema A-Life que ya dio a conocer en el original, por el que el entorno va sufriendo el paso del tiempo. En este caso ha sido utilizado para moldear la personalidad de los Nightopians. Si NiGHTS es agresivo con ellos, se asustarán cuando vuelvan a verle, pero si es amistoso irán en su búsqueda cuando lo tengan cerca. Otra de las novedades de Journey of Dreams que aprovecha al máximo las capacidades de Wii es el mundo de MyDream, un espacio en el que podrás criar e interactuar con tus Nightopians y en el que el sistema A-Life se colma de significado. Además, utilizando el Canal Tiempo de la consola, el juego reproducirá en MyDream el clima que haga en la ciudad del jugador. Eso sí, la implementación es mala, porque lo único que hace notar que el tiempo ha cambiado es el cielo (si hay nubes, ni caen feos copos de nieve...), porque el comportamiento de los seres vivos, la vegetación o la ropa permanecen impasibles ante cualquier fenómeno meteorológico.
Conclusión:El Sonic Team ha acertado al recuperar a NiGHTS para Wii, una consola donde se puede sentir como en casa. Además, ha utilizado casi todas las opciones que le ofrecía la consola no sólo para recrear una experiencia como la original, sino ampliarla para hacerla más duradera. Sin embargo, no han conseguido llegar al nivel alcanzado por la primera entrega. Gracias a la banda sonora, a los vídeos introductorios y al diseño de niveles se ha recuperado el auténtico mundo de fantasía de NiGHTS, pero un título llamado a ser de los grandes no se puede permitir elementos tan pobres en su acabado técnico. Además, y aunque el control no es malo, también era de esperar un uso más 'libre' del Wiimote.
Aún así, Journey of Dreams es un buen juego que proporcionará muchas horas de diversión y entretenimiento a cualquier jugador, y que ha conseguido devolver las sensaciones de magia a quienes deseaban la vuelta de NiGHTS.
Nota: 8
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