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Luigi, protagonista en los principios de GameCube, aprovechaba el tirón de las mansiones, El fontanero se convierte en improvisado cazafantasmas.
GÉNERO: SURVIVAL DE COMEDIA DE TERROR ACTOR SECUNDARIO LUIGI Luigi recibe una mansión en herencia, esa es la parte positiva, la negativa es que está llena de fantasmas y han secuestrado a Mario. Cada habitación está poseida por el espiritu del difunto que habitaba en ella, cada uno con sus peculiaridades, deberás familiarizarte con ellas para encontrar la forma de derrotarlos. Luigi se topará con un profesor chiflado que le obsequiará un aspirador ectoplásmico, muy al estilo de Sweet Home y GhostBusters, Luigi tambien se encontrará con sus viejos conocidos, los boos, que se repartiran por toda la casa escondiendose en objetos del mobiliario y se convertiran en objetivos secundarios a modo de secretos, cabe destacar que si un boo se te escapa atravesando una pared, esto no es la típica estrategia para colocartelo al azar en cualquier otra zona de la mansión, encontraras al boo en la verdadera ruta por la que le has visto huir, esto está muy bien traido porque a veces pasarán a través de una pared cuya puerta está cerrada y tendrás que continuar la aventura para encontrarlo más adelante, así cuanto más porcentaje de juego completes y mayor número de puertas consigas abrir, menos posibilidades tendrás de que se te escapen.  El aspecto gráfico es impresionante, atras quedan los grotescos personajes cuadriculados e infrapoligonados de Nintendo64 (Brr, eso sí que daba miedo), ahora, gracias a la gráfica de ATI, todo es un alarde de tecnología, detalles, efectos y rutinas de las que no llegas a cansarte, como tirar de los manteles y sabanas con la aspiradora, si bien la estética infantil de la que NINTENDO ya no parece posible que se desprenda jamas, no es muy dificil de representar, lo cierto es que cumple perfectamente lo que pretende y eso es lo que cuenta. Mención especial a las texturas, que en paredes y puertas alcanzan un detalle exquisito y reflejan la luz con absoluto realismo. Como cualquier entrega de la saga Mario, hace gala de una explendida física, especialmente el uso de la aspiradora, que nos trasmitirá de forma clara y realista su poder de absorción. Lamentablemente NINTENDO todavía no entra en la era de la voz hablada, las conversaciones se reducen a samples que se reproducen puntualmente mientras un texto narra el dialogo, en ese sentido la compañia sigue sin desmarcarse de los tiempos más oscuros de la limitación del cartucho sesentaycuatrero, salvando este detalle, el resto resulta embriagador, tanto en melodias como en sonidos, Luigi's Mansión despunta en todos los apartados técnicos con una increible capacidad para absorver al jugador. Un detalle notable es que Luigi silba y tararea para combatir el miedo y esa sintonía es la misma del juego, bastante pegadiza. Nos encontramos ante lo que viene a ser una aventura mecánica, en la que lo primero es averiguar que hay que hacer y luego hacerlo bien, encontrarás fantasmas que no parecen tener ningún punto debil y tendrás que esperar o utilizar el entorno para tornarlo vulnerable. El mayor defecto jugable es que mientras que absorbes al fantasma y tiras de él, ese vínculo te hace vulnerable al ataque de otros y a las setas envenenadas que puedan soltar. También los entornos se regeneran al volver a pasar por ellos, así que si no das con lo que hay que hacer y te ves forzado a dar vueltas, puedes acabar cansandote de pasar por ese pasillo donde aparece siempre el mismo enemigo una y otra vez, también te garantiza un lugar donde encontraras un corazón, lo que simplifica mucho la dificultad.
Algunos elementos del mobiliario estan demasiado cerca de las salidas, esto dificulta la posibilidad de tocarlos porque se le ha concedido demasiada prioridad a las puertas, muchas veces te encontraras al otro lado de la puerta y tendrás que volver varias veces para analizar lo que querias.
El sistema pensado para analizar elementos resulta incomodo, ya que la opción del botón principal es mover y la acción de examinar se realiza a través de un interface llamado GameBoy Horror, con el que apuntamos al objetivo que deseamos sea descrito.
Aunque el control sea direccional, es de agradecer que la camara se situe fija en el sur, como en Metal Gear Solid y tristemente lo que tenemos que destacar siempre, la linealidad y avance cinematográfico, que sólo nos obligará a pasar dos veces por una misma situación si se va la luz.
En definitiva, nos encontramos ante lo mejor que ha dado NINTENDO en toda su andadura por las 3D. NOTA: 9.2
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