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| Título: |
Audiosurf |
| Distribuidor: |
Valve (a través de Steam) |
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Genero
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puzzle-bemani de carreras |
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PEGI
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RP (Rating Pending) |
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¿Te gustaría jugar a un bemani que contenga tus 100 canciones favoritas de todos los tiempos? Pues sigue leyendo este análisis. Porque acabas de encontrarlo...
No son pocas las joyitas que nos ha regalado el Independent Games Festival en los últimos tiempos. Este concurso, convocado anualmente desde la Game Developers Conference en San Francisco, ha sido utilizado por los desarrolladores independientes para mostrar al público todo su potencial, especialmente en lo que a innovación en el gameplay se refiere. Es un hecho que, lejos de disponer de los medios económicos de las empresas que se dedican al desarrollo profesionalmente, el personal independiente pone todo su esfuerzo en intentar ganarse al público a base de buenas ideas, de gameplays innovadores, de mezclar varios conceptos ya conocidos para dar lugar a algo novedoso. En definitiva, de desarrollar con ilusión.
En su lista de premiados podemos encontrar títulos que hoy en día ya huelen a clásicos, como aquel Darwinia que se llevó un buen puñado de ellos en el 2006 o el, recientemente lanzado para PS3, Everyday Shooter. Porque, como podréis comprender, el concurso se convierte en un punto de encuentro para las distribuidoras, que no dudan en mandar personal en busca de un nuevo éxito que lanzar al mercado. Y eso precisamente es lo que ha pasado con Audiosurf, uno de los títulos que más reconocimiento consiguió en la pasada edición del IGF. Una especie de bemani con toques de juego de carreras, de puzzle y hasta de shmup; un experimento jugable que destilaba inmersión y adicción por los cuatro costados. Ahora, este hijo ilegítimo de Tetris y F-Zero ha sido puesto a disposición de los fans por parte de Valve, a través de la plataforma Steam. Huye de él si aprecias tu vida social. ENTRANDO EN MATERIA.Empecemos diciendo que Audiosurf es, en esencia, un bemani... pero sin la jugabilidad basada en el ritmo de este tipo de juegos y sin canciones. Y ahora las preguntas serían: ¿Un bemani en el que no se sigue el ritmo? ¿Un juego musical sin música? La segunda pregunta la atacaremos más tarde (rinconportáil.net, introduciendo el concepto 'hype' en las reviews) y para contestar a la primera de ellas, echaremos un vistazo al gameplay del juego.
Probablemente, tras leer en la entradilla que estábamos hablando de una especie de cruce entre F-Zero y Tetris, hayas dudado acerca de la salud mental de este humilde redactor. Y tus dudas son fundadas, sí, pero en lo que respecta al juego esa definición es de lo más acertada para describirlo.
Audiosurf se basa en la recolección de bloques de diferentes colores, a través de un circuito de tres calles que recorres a toda velocidad, con sólo tocarlos con la nave que controlas como jugador. Los bloques que vas recogiendo se van agrupando en la parte inferior de cada calle hasta que consigues grupos de tres o más bloques del mismo color, entonces desaparecen y puntúan. Miles de puzzles han seguido este esquema jugable a lo largo de la historia, porque aunque parezca que tengamos entre manos un juego de velocidad, no es así; en realidad la nave permanece siempre quieta en la parte inferior de la pantalla y es el circuito, y por ende los bloques, los que se van acercando a toda velocidad hacia nosotros.  una imagen vale más que mil palabras... Como ya habrás podido imaginar, no todos los bloques puntúan igual. El juego premia con una puntuación mayor las combinaciones de bloques de colores calientes (amarillos y rojos), mientras que los de colores fríos (azules y lilas) puntúan menos. Este componente puzzle continúa afianzándose en la jugabilidad del título en tanto que, lógicamente, los bloques que más abundarán en los circuitos serán los de menor puntuación, y ya tenemos una estrategia clara: intentar esquivarlos para recolectar amarillos y rojos principalmente. Y digo 'intentar esquivarlos' porque es lo que vas a tener que hacer, dada la velocidad a la que recorremos el circuito, habrá momentos en los que recoger un bloque azul haga que se te quede en medio de dos rojos y se vaya al traste ese combo de seis que tanto te había costado preparar. Qué dura es la vida del jugador de puzzles.
Conoces de sobra los entresijos de este tipo de juegos, no faltarán los power-ups que te ordenarán tus bloques por colores o los que los convertirán todos a un mismo color, así que mejor nos centramos en el componente bemani del título, lo que lo hace realmente diferente al resto.
En Audiosurf, los circuitos en realidad son música. Y no, no es una metáfora, los circuitos en realidad son música. Me explico, tanto el recorrido de principio a fin como los bloques que hay colocados en él se generan en base a la canción que hayas seleccionado; es decir, comienzan con el inicio de la canción, los bloques se sitúan en mayor número cuando el ritmo del tema aumenta y al acabar la canción se termina también el circuito.
Todos hemos jugado a algún bemani y también los conoces ampliamente, no hace falta que te diga que dependiendo del tipo de canción que elijas vas a tener una experiencia de juego más pausada o una carrera de locos hacia el mismísimo infierno de la velocidad (¿He oído 'Through the fire and flames'?).
De esta forma, los desarrolladores han conseguido que una especie de Tetris o Columns plano se convierta en toda una espiral de ritmo a velocidad vertiginosa. No es lo mismo recoger un bloque al compás de un sencillo midi, que hacerlo a la vez que escuchas el poderoso golpe de bombo de cualquier tema del 'St. Anger' de Metallica (nótese la ironía). Y esta es la gran baza que juega el título: su inacabable banda sonora.
EL ÚNICO JUEGO QUE SIEMPRE ACIERTA CON LA MÚSICA QUE SUENA.
¿Pero no habías dicho que el juego no tenía banda sonora? Pues efectivamente, no la tiene. Y eso precisamente es lo que lo hace grande. Audiosurf cuenta con un motor capaz de convertir en circuito (casi) cualquier mp3 de tu disco duro, es decir, el juego cuenta con la banda sonora más grande del mundo: la tuya propia.
Las posibilidades son infinitas, la partida la decides tú. Si te apetece jugar en modo hardcore tirarás de heavy, si te apetece empezar por algo más sencillo puedes probar con tu cantautor favorito, sin las restricciones de una BSO definida por la desarrolladora. Tantos circuitos diferentes como canciones diferentes tengas almacenadas. La frase 'este juego no te lo acabas' nunca tuvo tanto sentido.
 Y es precisamente aquí, con este motor para generar los circuitos, cuando Audiosurf se aleja más del típico juego musical. Aunque realmente el script funciona a las mil maravillas a la hora de confeccionar el recorrido en sí, no termina de cuadrar el ritmo de la canción con la disposición de los bloques a lo largo del circuito. No tenemos esa sensación, como en la mayoría de bemanís, de estar siguiendo el ritmo del tema a la hora de recoger bloques más que en contadas ocasiones, básicamente cuando el audio está menos cargado de instrumentos. Supongo que es un precio que había que pagar para que la programación fuese lo menos pesada posible, no olvidemos que estamos hablando de un juego independiente en su origen, y para una disección por instrumentos del mp3 habría hecho falta algo mucho más complejo. De todas formas, como digo, en conjunto funciona bastante bien y se nos hace la boca agua pensando en lo que podrían ser capaces estos desarrolladores en una futura versión del juego programada con más financiación.
Otro aspecto importante son los modos de juego, que están realmente bien pensados y son lo suficientemente variados como para superar la limitación impuesta por el mp3. Porque es el mp3 que hayas cargado el que va a dictar la complejidad del recorrido, no sería posible un aumento de dificultad ni subiendo la velocidad ni la disposición de los bloques, ya que vienen impuestos por la canción en sí. En su lugar, los desarrolladores han dotado al título de todo un plantel de personajes (naves diferentes) repartidos en tres niveles de dificultad, y cada uno de ellos variará determinados aspectos del gameplay general que te explicaba antes.
De esta forma, encontraremos personajes que nos dejarán carriles a los lados (a modo de cunetas) libres de bloques, otros que nos permitirán guardar un determinado color para soltarlo cuando más nos convenga, otras naves nos permitirán saltar para esquivar los bloques no deseados, etcétera. Mientas que en los niveles más difíciles encontraremos circuitos repletos de bloques de color gris, de los que deberemos huir ya que no desaparecen... e incluso uno con unas naves gemelas que podremos controlar con un amigo al teclado a modo cooperativo, o nosotros solos cada nave con una mano (en un ejercicio tan complicado como espectacular de jugar).
A las infinitas posibilidades de las que hablábamos antes has de sumarle todos estos modos de juego, ya que cambian lo suficiente la experiencia jugable como para que los debas probar todos. Bien, en realidad más que una suma sería una multiplicación, porque vas a terminar jugando cada canción repetidas veces disfrutándola de manera distinta cada vez. Repetidas veces... y eso que aún no hemos hablado del pitido final...
LA EXPLOSIÓN FINAL. El gamerscore. La finalidad del juego, conseguir la máxima puntuación posible en cada una de las canciones. Aquí es donde le sale la vena shmup al título, y al terminar cada canción/circuito se nos mostrará la puntuación que hayamos alcanzado finalmente. El tema es que nos será mostrada junto a la que hayan conseguido otros jugadores con el mismo tema, tanto a nivel mundial como en nuestra zona. Unas tablas que, evidentemente, van estar más pobladas de puntuaciones contra más conocida sea la canción a la que juguemos.
La rejugabilidad que llega a conseguir el título con esta sencilla tabla es enorme, no hay jugador en el mundo que no quiera estar el primero en la puntuación de su canción favorita, aunque haya que dejarse las muñecas en el intento. Una técnica tan antigua como efectiva, las tablas de puntuación siempre han sido motivo de rejugabilidad desde el mismísimo Space Invaders, es cierto, pero cuando las vinculas a elementos con los que empatizamos emocionalmente (como las canciones, en este caso) el resultado es una especie de obsesión por la primera plaza que difícilmente encontraremos en otro juego. Los desarrolladores lo tuvieron claro: el gamerscore. Así de simple.
Precisamente esto, junto al hecho de que las canciones con las que jugar las decides tú mismo, ha dado lugar a una gran comunidad de jugadores que no dudan en compartir experiencias y recomendar las mejores piezas musicales para disfrutar plenamente del título. En los mimos foros oficiales de Audiosurf encontraremos remezclas hechas por los mismos jugadores, listados de temas, consejos para mejorar tu estrategia en el juego, etc. El título ha conseguido la participación directa del jugador más allá de la partida y, en estos tiempos de saturación de mercado, esto también es un acierto enorme.

CONCLUSIONES. Se dice que no hay nada nuevo bajo el sol, que todo está ya inventado. Puede que esta afirmación sea cierta en esencia, pero todavía quedan equipos de desarrollo que se esfuerzan en demostrar lo contrario. Al menos, juegos como Audiosurf nos demuestran que mezclando géneros que ya existen, siempre que se haga con criterio e ilusión, puede dar lugar a experiencias de juego que desbordan en originalidad a cualquiera que se acerque a ellas.
Audiosurf es una gran experiencia para todo amante de los juegos musicales, para todo amante de los puzzles e incluso para todo amante de los arcades (que no simuladores) de conducción ligeros. Audiosurf se convierte en un nocivo exterminador de tiempo libre desde el mismo momento en el que lo pruebas, su jugabilidad te llevará a repetir tu canción favorita una y otra vez hasta que te veas el primero en el ranking de puntuación. Porque los Beatles merecen eso y mucho más.
NOTA FINAL: 7,25 LANZAMIENTO: 15/02/2008 PRECIO: 9,95$ (incluye la BSO completa de Orange Box)
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